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Duende Flamenco / Desde Bruselas.

Por Tanguillos

Personalmente tengo a estos cantes en buen sitio en mis gustos flamencos. Escuchando unos tanguillos me entono para seguir escuchando otros cantes más elaborados, pero quizás con menos frescura que estos cantes típicos de Cádiz.
Esto es el tanguillo para mí, un refresco o un aperitivo del que no puedo prescindir para empezar "La grande bouffe" flamenca.
Tiene este palo la particularidad de gustar al que esté poco iniciado al flamenco. Éste último lo escucha con deleite y, gracia a su ritmo mieloso ágil y sutil, tiene la particularidad de educar la escucha del neofito.
También he podido comprobar que el tanguillo le suele gustar con delirio a la mujer, y sin embargo ninguna lo ha cantado con gracia y salero: otra rareza más del flamenco.

Lo mismo que le pasa en regla general a todos los cantes chicos del flamenco, cantar unos tanguillos no es tarea fácil.
Se requieren constancia en el ritmo, personalidad en el cante, y gracia en la dicción (quizá esto último sea lo más difícil; pues se tiene o no)

Es un palo que últimamente no se hace con frecuencia; siendo hasta ignorado por muchos cantaores de la nueva generación.
Sin embargo en los discos de intérpretes más antiguos rara vez faltaban.

Personalmente el cantaor que más me gusta por tanguillos es Chano Lobato.
Pericón de Cádiz siguiéndole de cerca.
Y para mí nadie más (por lo menos no recuerdo a nadie en concreto).

No obstante, no olvidemos que los tanguillos son de Cádiz y son el palo escogido por las diferentes comparsas para sus chirigotas carnavalescas.
Este acontecimiento anual es sin duda alguna una escuela substancial para llegar a dominar este palo de forma cabal y graciosa.

José el del Pumarejo
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