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Duende Flamenco / Desde Bruselas.

De autenticidad flamenca

No hace tanto tiempo me preguntó François -un amigo de nacionalidad belga- gran amante de este manjar tan sabroso que es la paella, que por que sútil razón sólo las paellas hechas por Españoles le sabían a él a "español".
Me contaba mi amigo que es una "problemática" que a él le ha costado ya horas y horas de reflexión y que sólo le pasa con la paella y no por ejemplo con un boeuf burguignon francés o una mousaka griega.
Después de más del medio día y parte de la tarde hablando de esta preocupación suya, le dije que algo por el estilo pasa con el flamenco (que manía tenemos de siempre acabar cualquier conversación hablando de lo mismo): para sonar auténtico -flamencamente hablando- el cantaor tiene que ser andaluz.
No sé porqué pero a François le complace la respuesta y su comparación (¿tendrá algo de flamenco la paella ?) pero a mí me dejó más que dubitativo.

La comparación que hice entre la autenticidad de la paella y la autenticidad del flamenco en boca de un Andaluz fué más bien para cortar el tema que François introdujo (del que llavábamos más de cuatro horas hablando) sin darle el menor peso de alguna coherencia racional. Pero el caso es que me llevé más de dos días buscando, para por fin dar con el libro donde leí algo sobre el tema. Anselmo González Climent en Flamencología nos dice:

Los cantaores flamencos tienen una autenticidad subjetiva que en el español de otras regiones no suele darse. Expresan lo "mineral" del andaluz, directamente, sin atajos. Es la profundidad del grito saliendo libremente al aire. Nada tienen de intérpretes, a no ser de sí mismos.
¡Que de temas en tan sólo unas palabras!
Autenticidad subjetiva,... ¿será esta la clave del flamenco en boca de intérpretes (o más bien "autointérpretes" según Gonzalez Climent) andaluces?
¡Porque del burro no me bajo del todo: no me diréis que no llevo algo de razón al haber dicho que el cantaor tiene que ser andaluz para sonar flamencamente auténtico!
Un cantaor andaluz no tiene forzosamente que haber sufrido todo lo que canta (Dios le guarde), pero algo de ese sufrimiento tiene que llevar por dentro para sonar auténtico,.. ¡sino no le calaría hondo al cabal!
El cante flamenco conlleva en su dialéctica, en su letra, en su musicalidad y en suma en su metafísica no solamente compás y precisión rítmica, sino también jondura (... la profundidad del grito saliendo libremente al aire).
El cantaor flamenco tiene que buscar en partes inconcientes de su cerebro reptiliano (el que no nos ha cambiado desde que el género humano nació) la autenticidad de lo que está cantando (escupiendo); el ritmo, el compás y la métrica del cante es sólo técnica,... que se puede aprender.
La autenticidad no se aprende y en el caso del flamenco esa autenticidad es (tiene que ser) ante todo autenticidad (gitano) andaluza.

Bon appétit François... que aproveche ! !

José el del pumarejo
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